Aceite facial

¡Hola! En este post te voy a hablar sobre los aceites faciales, cómo te pueden ayudar a mejorar la eficacia en la hidratación de tu rutina sin tener que hacer grandes cambios en la misma y además alguna recomendación de productos que a mi me han funcionado (y me funcionan).

Como te he ido contando a lo largo de las entradas anteriores, no me gusta abusar de utilizar muchos productos en la rutina facial (aunque no uso pocos) pero me gusta que su uso sea efectivo y note resultados, intento tener el punto óptimo entre cantidad de productos/tipo de producto y eficacia.

En estas últimas semanas, con el cambio inminente de estación, he notado mi piel mucho más deshidratada de la cuenta y en ocasiones acartonada, lo que hace que siendo tan expresivo sea hasta incómodo, cosa que solo significa una cosa: Winter is coming!

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No me gusta desaprovechar los productos que tengo, de hecho, desde hace unos años me impuse la regla de empezar un producto y gastarlo hasta terminarlo. Creo que en el mundo de la cosmética es fácil tener un montón de productos aparcados en armarios y que incluso pasen años y que todavía sigan acumulando polvo y al final por su tiempo de apertura sean ineficaces y se acaben tirando o ni se usen. 

En mi caso, intento no comprar más allá de lo que necesito o reponer en determinados momentos de rebajas/ofertas (sabiendo que efectivamente es una rebaja de precio) pero no tener un armario de consumismo y envases sin abrir y si algún producto no me funciona, obviamente sustituirlo o darle una segunda vida, pero no acumular más de lo que pueda consumir en seis meses (como muchísimo un repuesto de cada producto en la rutina) porque sino me agobio e incluso puede que se reponga en su momento con la idea de utilizarlo y posteriormente que no llegue el momento adecuado.

La piel es un órgano bastante caprichoso, y en mi caso, tengo muchas fluctuaciones y las estaciones las acuso demasiado, solamente puedo estar “tranquilo” en otoño y primavera pero en invierno o verano tengo que hacer cambios bruscos e incluso de una semana para otra. 

Esto hace que los productos que utilizo sean insuficientes o no cubran las necesidades, bien porque me funcionan perfectamente dos meses y al cambio de temporada tengo que hacerle pequeñas variaciones o añadidos para finalmente terminarlos.  Con la piel deshidratada acuso un montón el invierno porque cremas más densas implica un aumento de grasa en piel pero si son demasiado ligeras, sucede lo mismo porque no hidratan suficiente.

No existe fórmula mágica y lo ideal sería cambiar de crema y encontrar LA CREMA que sea oclusiva, poco densa y que tuviera ingredientes más hidratantes, pero todavía sigue en búsqueda y captura. Por ello, me planteé hace unos años buscar alternativas que permitieran maximizar la hidratación sin tener que dejar de lado los productos que estaba utilizando para así terminarlos finalmente.

Y en esta ocasión, los protagonistas son los aceites. No soy muy fan de ellos, de hecho, son un producto en la rutina que utilizo cuando no puedo evitar no usarlos, como ese S.O.S. en la rutina en la que no puedes estirar más el chicle de los productos sin realizar añadidos. En mi caso, de los aceites no busco que aporten propiedades milagrosas, solamente pido de ellos que su modo de uso sea adecuado para mi piel y que realicen de la mejor forma posible como barrera.

El aceite (tanto en las cremas como de forma aisalada) tiene dos funciones principales, por un lado, ser un ingrediente que nutre la piel y por otro lado, crear una película externa que retiene la hidratación de la misma, además de las propiedades que pueda tener el propio aceite. 

No es necesario (ni de lejos) tener un paso de aceite facial para incluir en la rutina, de hecho, existen ingredientes que pueden ayudar bastante bien a esta función de barrera, como pueden ser también las ceramidas (es un lípido) que se encuentra fácilmente en cualquier paso de la rutina (todas las de CeraVe). Además la función oclusiva se puede llevar de forma más completa también a través de lo que actualmente se encuentra en el mercado como mascarillas nocturnas y también con vaselina con la técnica de “slugging”. Aunque tanto de las ceramidas como de esta técnica hablaremos en otras entradas más adelante.

El aceite es un producto variable en cuanto al orden de introducirlo en la rutina, esto se debe a que si lo utilizas en el orden inadecuado, por ejemplo, siendo más denso que la crema que utilices, pueden impedir que la crema se absorba correctamente. La idea de la rutina facial se basa en establecer un orden de productos de menor densidad a mayor densidad, esto implica que generalmente el aceite irá previo a la crema. Ahora bien, si la crema que usas es de tipo gel, el aceite deberá ser el último en utilizarse para “sellar” la piel y la hidratación que aportas con el gel penetre correctamente en la piel.

No todos los tipos de aceites tienen el mismo efecto ni sirven de igual forma. Es verdad que cualquier aceite realizaría dicha función por las propiedades de la molécula al ser un lípido pero no todos los aceites son igual de compatibles con la piel y es ahí donde viene el “kit”. De hecho, los aceites que se suelen utilizar para esta función son aceites bastante más “ligeros” que si pensamos en el aceite de oliva, y que además no sean “comedogénicos” (aunque este término no tiene validez). 

Como sabrás, actualmente existen un montón de aceites esenciales, casi por cada vegetal, a los que se les atribuye un montón de propiedades (si empiezas a leer características por cada uno, parece que todos acaban haciendo lo mismo) y que puedes encontrar tanto formulados al 100%, como aceite esencial puro, o combinado con otros. 

El problema principal de los aceites esenciales, radica en que las pieles sensibles pueden no ser tolerantes ante éstos e incluso, pueden generar reacción alérgica con la exposición continuada. No obstante, en estos casos, existen aceites esenciales que tienen una tolerancia mayor entre las pieles sensibles como pueden ser el aceite de lavanda, argán, jojoba o caléndula. Aunque lo mejor en estos casos es utilizar productos específicos para pieles sensibles, encontrar el equilibrio entre serum – crema hidratante y descartar los aceites que no estén formulados específicamente y bajo control de tolerancia.

Como te indicaba antes, tampoco soy muy fan de utilizarlos como un paso de la rutina específico y menos durante todo el año, solo los uso bajo necesidad inaplazable. No soy un experto en aceites, ni de lejos, pero he utilizado alguno que me ha funcionado/funciona bien y sobre todo, en su momento me han permitido mantener las rutinas, sin tener que hacer grandes cambios o tener que dejar de lado los productos para así terminarlos definitivamente. Los que he utilizado que me han gustado:

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  • Aceite de escualeno, The Ordinary: Este aceite es, sin lugar a dudas, el mejor frente a todos. Es un aceite bastante ligero, textura aceite-seco, se absorbe al momento y es de los que he notado que mejor han realizado su función de mantener la hidratación de la piel. Este aceite lo he utilizado sobre todo cuando la piel realmente necesitaba un chute de hidratación en las rutinas de día. 
  • Aceite de Maracuyá, Tarte: Este aceite es el que actualmente estoy utilizando. Es el aceite más ligero que he probado hasta el momento y aunque es verdad que al inicio genera una pequeña película brillante en la piel, se absorbe al momento. El efecto de hidratación que genera es un pequeño extra, aporta las carencias que pueden estar de base en la crema facial o cuando ésta se queda escasa. 
  • Midnight Recovery Concentrate, Kiehls: Este es uno de los productos más conocidos de la marca por ser bastante “milagroso” y uso para todo. Funciona bien para aumentar la hidratación pero hasta ahí puedo leer, sin otros efectos visibles. Se compone de hasta 20 aceites esenciales aunque puede funcionar para pieles sensibles, cuenta con aceite de lavanda, escualeno o jojoba, entre otros.
  • Full of Grace, Lush: Es un aceite en sólido, compuesto por aceite de almendras, rosa y también manteca de murumuru, entre otros. Es el “aceite” más denso que he probado hasta el momento y me ha funcionado bastante bien incluso como “crema facial”. En mi caso, no llega a absorberse del todo pero cuando he tenido la piel muy deshidratada  es el que mejor la ha podido reparar por la noche y suavizar. Aunque se presenta como un sérum, en mi caso, lo utilizaba después del tónico y el ácido hialurónico, como paso final porque me genera una película que aísla bastante bien. 
  • Aceite de rosa mosqueta, Marnys: Probablemente sea el primer aceite que haya utilizado y que siempre ha estado en mi casa desde hace décadas. Este aceite me generaba un brillo excesivo en la piel y, aunque a día de hoy prefiero otros, me parece que para las pieles secas es bastante interesante porque aporta una mayor nutrición, como complemento a las cremas faciales.

Comentarte que ninguno me ha generado otro efecto adicional (ni bueno ni malo) que no sea aumentar la hidratación, en mayor o menor medida. Es decir, ningún aceite me ha mejorado la textura de la piel, poros, líneas de expresión…para nada, como sabes, fórmulas mágicas todavía no he encontrado y menos en ingredientes naturales.

Si te surge cualquier duda o quieres que charlemos sobre este tema u otros, siéntete libre de utilizar el apartado de comentarios. ¿Utilizas o has utilizado algún aceite en tu rutina? ¿Algún truco para aumentar la hidratación en la piel? ¡Soy todo oídos (ojos)!

¡Nos seguimos leyendo!

4 comentarios sobre “Aceite facial

  1. Un post muy interesante! Por desgracia, mi piel y los aceites no se llevan muy bien. Tengo la piel seca y deberían funcionar para aportar el extra de hidratación que necesito, pero casi todos los que he probado me producen acné (rosa de mosqueta, argán, almendra…) aunque hay un par de cosméticos con textura aceite que tolero bien, el bakuchiol de Bybi y el retinol de The Ordinary. Por cierto, ojalá fuera tan rigurosa como tu respecto a acumular cosméticos, y eso que que he mejorado bastante últimamente dando nuevo uso a los cosméticos que no me convencen o no me funcionan bien. Gracias por compartir!

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    1. Blanca, ¡mil gracias por comentar! ¡Es un placer siempre leerte! Es que la combinación piel seca-sensible me imagino que en algún momento te haya llevado algún que otro quebradero encontrando productos, ¿verdad? Por eso me gusta tratar los aceites con pinzas y durante periodos de tiempo muy cortos porque con algún aceite (no sé si por el prensado o la forma de producirlo) me generaban también muchos granitos. El de árbol de té me funcionaba de lujo pero de forma puntual (1-2 noches y ya) sino era la fiesta de la deshidratación y me generaba acné, como efecto “rebote” y el de almendras me sobreproducía grasa en la piel…por eso tengo algunos localizados y ya no innovo con este tipo de producto más porque pueden dañar más que ayudar. Aunque si tu piel tolera el retinol de The Ordinary, puede que su escualeno te pueda funcionar.

      Pues la verdad que hace unos años me puse en plan sargento con no comprar y acumular más de la cuenta porque cuando acababa un producto igual ya no me apetecía usar el que tenía de repuesto o no era el momento para usarlo o quería seguir el tratamiento que tenía en ese momento y al final… ¡tenía un fondo de armario que me daba miedo! (y más si me ponía a jugar al precio justo)

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      1. Muchas gracias por tu respuesta! Yo también actúo con mucha prudencia con los aceites, mi piel tolera mucho mejor los serums y las cremas. Es cierto que la combinación seca y sensible no pone las cosas fáciles, he tenido que dejar de utilizar muchos productos por reacciones cutáneas y granitos . Por cierto, ya tengo el retinol de The Inkey List y de momento me va muy bien!
        Sé bien lo que es acumular cosméticos y maquillaje ya ni te cuento… Por suerte he aprendido a reducir y a comprar más sensatamente.

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      2. ¡Espero que te funcione de lujo el retinol! Yo estoy encantado, me está funcionando genial y realmente me está difuminando arrugas y las líneas de expresión, además de que realmente se nota a simple vista (ya tengo el 2º bote en el armario).

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